Málaga 27 de Octubre de 2008
m.montescleries@telefonica.net
UN BANCO CON
MUCHO INTERÉS
No sé si habrán notado que
estamos pasando una etapa económica difícil. Algo dicen los periódicos de ello.
La bolsa le está amargando la vida a miles de inversores y la cesta de la
compra se ha convertido en un cestillo. Los comerciantes no saben si cortarse
las venas o dejárselas largas y la burbuja inmobiliaria ha reventado dejando un
“aroma” asqueroso.
Sin embargo, seguimos teniendo ante
nosotros un “banco con mucho interés”. Me refiero a BANCOSOL, el banco de
alimentos de la Costa del Sol, que estos días está celebrando su décimo
aniversario. Por sus instalaciones de Mercamálaga y el polígono Trevenez, han
pasado cientos de miles de kilos de alimentos que han permitido paliar la penuria alimenticia de muchos malagueños.
La prensa local está incidiendo en estos
días en mostrar una situación que parece nueva. La pobreza y las necesidades,
desgraciadamente, no han desaparecido en los últimos años, es más, en estos momentos
está más acentuada. Por eso, hoy más que nunca, el Banco de Alimentos tiene que
hacer de puente entre los que nos sobra de casi todo y los que les falta de
todo. En una sociedad en la que una gran parte de ella se encuentra sometida a
un régimen alimenticio de forma voluntaria, otra parte muy considerable lo hace
involuntariamente dad su situación económica. Y esta cifra va en aumento. Mis
datos particulares, de la ONG en la que colaboro, me indican que los aspirantes
a beneficiarios han aumentado en un 20% a lo largo de los dos últimos meses.
Mi buena noticia de hoy, es que este banco
tiene sus puertas abiertas a todos. Es un Banco con una gran rentabilidad. El ciento por uno.
Está
bien administrado y reparte sus dividendos en especie. La satisfacción de
compartir lo que nos falta, no lo que nos sobra. Tenemos que mirar a nuestro
alrededor, y descubriremos que la Caritas de nuestro barrio, o la ONG más
cercana necesitan de nuestra colaboración. Hagámoslo hoy. Nada más fácil que
ofrecerse.
Efectivamente, en
los tiempos que corren, está en manos de esta sociedad el parar el camino hacia
la destrucción que hemos emprendido. Sigo pensando que esta “civilización”
perecerá cuando sea tan pobre que tan solo tenga dinero. Por eso no está de más
que recordemos el Evangelio de Jesús. “Venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer”.
“Cuando se lo hagáis alguno de los hombres, me lo estáis haciendo a mí”. Lo dicho, UN BANCO CON TODO EL INTERÉS.